Compartir la ubicación en tiempo real está afectando la salud mental de nuestros hijos

Seis de cada diez jóvenes exponen su localización de forma habitual mediante apps como “Buscar” de iPhone, lo que genera dinámicas de control y riesgos de vigilancia no consentida.

De herramienta de seguridad a mecanismo de control

Compartir la ubicación de manera permanente se ha vuelto frecuente entre la generación Z, según datos de Pew Research Center que cifran esa práctica en el 65% de los jóvenes. La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) advierte que esta tendencia transforma los límites de la intimidad y expone datos sensibles a riesgos de vigilancia.

La psicóloga Natalia Franco, del centro Área Humana en Madrid, señala un aumento de consultas por ansiedad directamente vinculadas a esta práctica. “Se medio obliga a la otra persona a decir dónde está como acto de confianza, pero en realidad funciona como una herramienta de control”, indicó la especialista.

Franco precisa que el uso sistemático de la geolocalización puede derivar en dinámicas tóxicas en relaciones de pareja, entre padres e hijos y en grupos de amigos.

Datos de rutinas, un riesgo de seguridad real

Las aplicaciones de rastreo recopilan información sobre rutinas, lugares frecuentes y horarios habituales. Expertos en ciberseguridad citados por The Guardian advierten que esos datos pueden usarse para acoso, suplantación de identidad o robo.

Asimismo, un análisis de The Washington Post detalla que la comercialización de datos de geolocalización permite a empresas y actores no autorizados rastrear movimientos y patrones de conducta, incluso sin el consentimiento informado de los usuarios. Muchas plataformas, además, pueden vender esa información a terceros o ser víctimas de filtraciones.

La Electronic Frontier Foundation (EFF) agrega que el acceso constante a la geolocalización compromete la autonomía y la seguridad de los usuarios.

Redes WiFi como herramienta de monitoreo invisible

Investigadores en Alemania demostraron que los routers WiFi pueden identificar y rastrear personas con notable precisión, incluso si no portan ningún dispositivo encima. ScienceDaily recoge la advertencia de estos especialistas: “La tecnología es poderosa, pero al mismo tiempo implica riesgos para los derechos fundamentales, especialmente la privacidad”.

Frente a este panorama, especialistas recomiendan compartir la ubicación solo por períodos acotados, con un objetivo explícito y con un círculo reducido de personas. También sugieren revisar permisos y desactivar el rastreo cuando ya no sea necesario.

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