Estudios publicados en Frontiers in Pharmacology y Food & Function respaldan que los compuestos del jengibre aceleran el tránsito digestivo y reducen náuseas, gases y dolor abdominal.
Compuestos activos con respaldo clínico
Los gingeroles y shogaoles del jengibre (Zingiber officinale) actúan directamente sobre el tracto digestivo para acelerar el vaciamiento gástrico y relajar la musculatura intestinal. Una revisión sistemática en Frontiers in Pharmacology documentó sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antieméticas en múltiples ensayos clínicos y metaanálisis.
El mismo análisis señaló que el jengibre mejora los síntomas de náuseas de forma significativa frente al placebo, aunque no reduce con la misma consistencia la frecuencia de los episodios de vómitos. Las dosis estudiadas oscilan entre 500 y 1.500 miligramos diarios. Sus compuestos inhiben los receptores de serotonina e histamina implicados en las náuseas, con un mecanismo distinto al de los fármacos antieméticos convencionales.
Ensayo clínico con pacientes de dispepsia funcional
Un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, publicado en Food & Function de la Royal Society of Chemistry, evaluó durante 12 semanas a 80 pacientes con dispepsia funcional leve o moderada. El grupo que recibió extracto de jengibre al vapor mejoró de forma estadísticamente significativa sus puntuaciones en la escala de síntomas gastrointestinales, con reducciones en dolor abdominal, estreñimiento, indigestión y reflujo frente al grupo placebo.
Una revisión en PMC, del National Institutes of Health, confirmó que el 6-shogaol suprime la disfunción de la barrera intestinal e inhibe la señalización proinflamatoria mediada por el TNF-α. Asimismo, precisó que en pacientes con esclerosis múltiple recurrente-remitente, la suplementación con jengibre produjo efectos antieméticos y procinéticos clínicamente relevantes, con reducción en la frecuencia y gravedad del estreñimiento, las náuseas y el dolor abdominal.
El té frente a los suplementos en polvo
La infusión de jengibre extrae parte de esos compuestos bioactivos, aunque en concentración menor a la de los suplementos estudiados en ensayos clínicos. Un artículo de The New York Times indicó que para igualar los 300 miligramos de un suplemento habría que consumir unos 100 gramos de jengibre confitado. Aun así, la bebida caliente ofrece un efecto digestivo real y accesible como alternativa no farmacológica tras el almuerzo.
Hábitos que potencian el efecto digestivo
Especialistas consultados por EatingWell recomendaron acompañar el té con otros hábitos: comer despacio, masticar cada bocado unas 20 veces y dejar los cubiertos entre bocado y bocado reduce el aire deglutido y facilita la escucha de las señales de saciedad. La hidratación constante, agregaron, es uno de los factores más determinantes para un tránsito intestinal regular.
La actividad física moderada —caminar, practicar yoga o andar en bicicleta— mejora la motilidad intestinal, favorece un microbioma diverso y regula el eje intestino-cerebro, lo que reduce los problemas digestivos vinculados al estrés. Los expertos advirtieron que las personas que toman anticoagulantes, inmunosupresores o medicamentos para la presión arterial o la diabetes deben consultar a un médico antes de incorporar el jengibre de forma habitual a su dieta.
