Esta receta tradicional argentina combina coco rallado y dulce de leche repostero en bocaditos cónicos que se hornean a 180 °C y rinden aproximadamente 20 piezas.
Ingredientes para una masa compacta y aromática
La preparación requiere 200 gramos de coco rallado, 150 gramos de azúcar, dos huevos, una cucharadita de esencia de vainilla y una cucharada de manteca derretida. El relleno utiliza 300 gramos de dulce de leche repostero. De forma opcional, se puede decorar con azúcar impalpable.
Cada conito aporta aproximadamente 110 kilocalorías, 6 gramos de grasa, 13 gramos de carbohidratos y 2 gramos de proteína. La receta advierte que estos valores son estimaciones que dependen de los ingredientes específicos utilizados.
Forma cónica y horneado sin complicaciones
El proceso inicia mezclando el coco rallado con el azúcar, luego se integran los huevos, la vainilla y la manteca hasta obtener una mezcla húmeda y compacta. Si la masa queda muy seca, la receta indica agregar unas gotas de leche; si queda muy húmeda, incorporar más coco rallado.
El paso clave consiste en tomar porciones de aproximadamente una cucharada sopera y moldearlas en forma cónica con las manos húmedas, apretando bien para evitar que se abran durante la cocción. Los conitos se colocan sobre una placa con papel manteca y se hornean entre 18 y 20 minutos, hasta que la base y los bordes estén levemente dorados, sin llegar a oscurecerse.
Relleno y conservación tras el horneado
Una vez fríos por completo, el dulce de leche repostero se aplica con manga pastelera en la base de cada conito o como copete en la punta. Se sirven a temperatura ambiente.
Sin relleno, los conitos se conservan hasta cinco días en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Rellenos con dulce de leche, deben guardarse en la heladera y consumirse dentro de las 48 a 72 horas, ya que la humedad del relleno ablanda la masa con el tiempo. La receta no recomienda freezarlos una vez rellenos.
