El “granny cool”, la tendencia nostálgica que rompe con el minimalismo

El estilo decorativo mezcla piezas vintage, colores intensos y estampados superpuestos como reacción al minimalismo y la decoración de redes sociales.

Del cottagecore al maximalismo expresivo

El “granny cool” surge como evolución del “cottagecore”, corriente que dominó la decoración con flores, antigüedades y un aire campestre. La nueva tendencia conserva el aprecio por las piezas antiguas y la artesanía, pero suma iluminación escultórica, tonos más densos y una forma más decidida de decorar, según sitúa la revista House Beautiful.

Para Lia Gold, diseñadora de decoración y ganadora de Interior Design Masters de la BBC, el estilo representa una ruptura con la contención de años recientes. “El ‘granny cool’ es la rebelión definitiva contra el minimalismo estéril”, señaló. “Es una propuesta atemporal y maximalista que envejece bien y permite sumar capas con el paso del tiempo.”

Dayna Isom Johnson, experta en tendencias de Etsy, vinculó el auge de esta corriente con la evolución del cottagecore. “La gente se enamoró de la nostalgia y la comodidad del cottagecore, y ahora vemos que eso evoluciona hacia algo un poco más audaz y expresivo”, indicó.

Menos pulido, más personal

Nicky Emlick, directora creativa de Sofa.com, precisó que una de las diferencias centrales está en el grado de personalización. “Mientras el cottagecore romantizó la vida rural con flores suaves y paletas apagadas, el granny cool es menos pulido y mucho más personal”, afirmó.

Ese giro coincide con el desgaste de las decoraciones pensadas para redes sociales y con un mayor interés por viviendas que no parezcan una copia de lo visto en internet. Louise Roe, fundadora de Sharland England, explicó a Elle Decor que la filosofía no busca replicar la casa de una abuela, sino incorporar muebles, jarrones o manteles vintage que aporten personalidad sin caer en la recreación total del pasado.

La revista House & Garden destaca que mantas de lana, colchas tradicionales y pequeños objetos de colección están resurgiendo como piezas clave en ambientes contemporáneos, aportando calidez y autenticidad.

Superponer estampados y no temer el color

Helen Ashmore, directora sénior de diseño de Laura Ashley, propuso combinar flores con cuadros o rayas en colores complementarios y sumar muebles y accesorios de madera, terciopelo o lino para dar profundidad. Shelley Cochrane, compradora de accesorios de Furniture Village, agregó que la tendencia acentúa su costado maximalista con paletas más ricas y una mezcla más audaz de motivos.

Emlick sugirió partir de una o dos piezas de aire clásico —como un sofá o sillón de silueta atemporal— e incorporar almohadas estampadas, mantas tejidas a mano y hallazgos vintage reunidos con el tiempo. Adam Dugdale, director creativo de Oak & More, planteó mezclar muebles antiguos con diseño contemporáneo y colores intensos para que la vivienda se vea armada gradualmente, no sujeta a una sola moda.

La huella personal como rasgo definitorio

Victoria Robinson, experta en tendencias de Hillarys, defendió que los espacios más logrados reúnen piezas heredadas, objetos valiosos y compras nuevas. Esa mezcla, detalló, es la que da al hogar una identidad propia dentro de esta corriente.

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