El National Institutes of Health y la European Medicines Agency respaldan el uso de infusiones de jengibre, tomillo, eucalipto, menta y miel con limón para reducir síntomas respiratorios.
Plantas con respaldo científico internacional
Las infusiones naturales favorecen la hidratación, facilitan la eliminación de mucosidad y reducen la irritación de garganta durante resfríos y episodios de tos, según informes del NIH y publicaciones como ScienceDaily.
El jengibre contiene gingerol, un compuesto estudiado por sus efectos antiinflamatorios. Tomado en infusión caliente, indicó el NIH, puede colaborar en la reducción de la irritación de garganta y la descongestión de las vías respiratorias, aunque la evidencia clínica específica sobre el resfrío es limitada.
El tomillo, por su parte, destaca por sus propiedades antisépticas y expectorantes. Estudios internacionales señalan que ayuda a suavizar la garganta y facilita la eliminación de mucosidad, y su uso se mantiene vigente en varias partes del mundo para el manejo sintomático de afecciones respiratorias.
Eucalipto y menta contra la congestión
La European Medicines Agency respalda el uso tradicional del eucalipto para el manejo de la tos asociada a resfriados. Sus hojas contienen cineol, un aceite volátil que contribuye a despejar las vías respiratorias, aunque la evidencia clínica moderna se considera moderada.
ScienceDaily precisó que el mentol presente en la menta, en combinación con otros compuestos vegetales, potencia el efecto antiinflamatorio, calma la tos seca y mejora la respiración durante episodios de congestión nasal.
Miel con limón: la combinación más extendida
La combinación de miel y limón es una de las preparaciones más utilizadas para tratar molestias de garganta y tos. La miel recubre la mucosa y reduce el malestar, mientras que el limón aporta vitamina C, un nutriente esencial para el sistema inmunológico.
Ensayos clínicos recopilados por el NIH confirmaron que la miel reduce la frecuencia e intensidad de la tos, especialmente en niños mayores de un año y en adultos, donde se utiliza como complemento a los tratamientos convencionales. Asimismo, detalló el NIH, su textura viscosa forma una película protectora que prolonga el efecto calmante sobre la mucosa.
Sin embargo, las autoridades sanitarias internacionales advierten que la miel no debe administrarse en menores de un año debido al riesgo de botulismo, una enfermedad grave causada por toxinas bacterianas. Su uso debe limitarse a niños mayores y adultos, siempre como complemento y nunca como reemplazo de la consulta médica cuando los síntomas son persistentes o severos.